TESTIGO Y PEREGRINO DEL ABSOLUTO
Ruta de san Juan de la Cruz
: 84-947926-5-2
: 9788494792656
: 181
18,00 €

San Juan de la Cruz, santo y poeta por excelencia, padre del Carmelo Descalzo, recorrió a lo largo de su vida buena parte de España. Testigo y Peregrino del Absoluto es una invitación a seguir sus huellas y así conocerle en la mayor de la intimidades. El camino propuesto surca las tierras de Castilla, donde nació y se formó; las de Toledo, donde fue encarcelado y se fugó; y las de Andalucía, donde alcanzó la mayor de sus plenitudes. Un viaje que va de Fontiveros a Úbeda, de Segovia a Granada, siguiendo los pasos de este "carmelita de sandalias y escaso de figura que nació en la gleba abulense".
El P. José Vicente Rodríguez descubre en su texto las huellas humanas, poéticas y espirituales de Juan de la Cruz; acompañadas de la descripción del enclave geográfico, que ayuda a configurar debidamente su persona y sus circunstancias.
Testigo y Peregrino del Absoluto realiza un viaje por la grandeza e intimidad de quien Antonio Machado describió como "el más poeta de los santos todos... y el más santo de todos los poetas".

La Geografía de San Juan de La Cruz
San Juan de la Cruz, chico y grande, que actualmente llena el universo, tuvo poca geografía en los días de su vida mortal. No salió de la Península Ibérica. Al norte no paso´ de Valladolid; al sur estuvo no pocas veces en Málaga; al este, el punto extremo que tocó fue Caravaca (Murcia); y al oeste unos cuantos días en Lisboa.
Por referirnos a capitales de provincia sabemos que vivió en Ávila, Salamanca, Valladolid, Segovia, Madrid, Toledo, Córdoba, Sevilla, Granada y Málaga. Anduvo por Jaén y residió también en poblaciones notables como: Fontiveros, Arévalo, Medina del Campo, Alba de Tormes, Baeza, Pastrana, Alcalá de Henares, Caravaca, Úbeda; en "la muy noble, antigua, leal y afable ciudad de Almodóvar del Campo", y otras como Mancha Real, Beas de Segura, Sabiote, Cuerva, Bujalance, Guadalcázar, Malagón, La Peñuela o Linares; le encontramos asimismo en Duruelo, Mancera, y en el convento de El Calvario en el término de Villanueva del Arzobispo, y en La Peñuela (La Carolina). Sus huellas fueron quedando por los caminos de Andalucía, especialmente por tierras de Jaén, por las dos Castillas y por la provincia de Murcia.

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